Mi alma yace en la cama, envuelta en unas sábanas raídas por el tiempo acompañada de lo bizarro de una existencia mediocre y sin razón...
No tiene caso en este momento escribirte lo que siento mi caramelo, lo que teníamos que conversar lo conversamos por fin. Pudimos vernos a los ojos, pudiste decirme cómo están mis gatos, pudimos hasta reirnos un poco pero en estos momentos no tengo palabras que pueda plasmar en esta carta.
Ya me sentaré con calma y te expresaré lo que decidí, qué pienso de lo que hablamos, tarde o temprano sabrás lo que ha pasado por mi mente después de nuestra conversación.
Disculpa que ésta sea la carta más corta que te haya escrito pero como comprenderás nuestro encuentro no fue nada fácil y las cosas no se deben tomar a la ligera.
Cuídate como siempre caramelito lindo... hoy no hay carrito, el pomo de la puerta no gira, no hay chirriar de ruedas; simplemente soy yo que se queda ensimismada en lo que se dijo, observa esta misiva y le da SEND